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RESUMEN
DEL ARTÍCULO DISCUTIDO EN EL JOURNAL CLUB DE FEBRERO 2005: Guías
de tratamiento para depresión bipolar
Una de las razones por las que los pacientes con
depresión bipolar no reciben el tratamiento adecuado es que
este diagnóstico muy comúnmente es
pasado por alto.
Los médicos tienden a
reconocer la manía más fácilmente que la depresión
bipolar.
Los avances en el
tratamiento de la depresión bipolar son muy recientes, lo que
significa que, hasta hace pocos años, existía poca evidencia
acerca de qué agentes son eficaces en el tratamiento de la
depresión bipolar.
A pesar de que en los últimos
años están disponibles los agentes más específicos para el
tratamiento de la depresión bipolar, la monoterapia con
antidepresivos sigue siendo el tratamiento más común a nivel
mundial para esta enfermedad, a pesar de que existe poca o
ninguna evidencia de la efectividad de este tratamiento.
A continuación, enumeramos las Creencias falsas más
comunes respecto al tratamiento de la depresión bipolar
(estas aseveraciones no están confirmadas por estudios):
1.
La depresión bipolar no es una enfermedad crónica (de
por vida), así que sólo es necesario el tratamiento de los
episodios agudos.
2.
La primera línea de tratamiento debe ser la
monoterapia con antidepresivos y se debe agregar un
estabilizador del humor sólo si aparecen síntomas maníacos.
3.
La combinación de antidepresivo más un estabilizador
del humor tiene un inicio de acción más rápido que utilizar
un estabilizador del humor solo.
4.
La frecuencia del episodio frecuente no es importante
para la selección del tratamiento.
Para
los pacientes con historia importante de manía, se prefiere
el litio por su probada eficacia en retrasar la aparición de
episodios maníacos. Por
otro lado, si lo predominante son los episodios depresivos, la
elección es la lamotrigina, por su probada eficacia en
demorar la aparición de episodios depresivos.
Para pacientes que no responden al tratamiento y
presentan psicosis severa, la opción más efectiva es la
Terapia Electro Convulsiva, en vez de utilizar otro
tratamiento farmacológico.
Todos
los pacientes con trastorno bipolar deben recibir tratamiento
psicológico en conjunto con la farmacoterapia.
Se ha demostrado que
los tratamientos psicológicos como la terapia
cognitiva y la psicoeducación previenen las recaídas y
mejoran el funcionamiento social y la adhesión al
tratamiento.
Se
ha demostrado además que la psicoeducación aumenta el tiempo
de recaídas y disminuye el número de hospitalizaciones.
En estudios realizados en pacientes que cumplían 100%
con su tratamiento farmacológico, se demostró que aquellos
que recibían además psicoeducación alargaban
significativamente su tiempo de recaída, a diferencia de los
que no recibían esta ayuda psicoterapéutica.
También se comprobó que aquellos con psicoeducación
disminuían el número de recaídas y de episodios depresivos.
Estas evidencias reiteran la
importancia del manejo multimodal en el tratamiento del
trastorno bipolar.
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