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Trastorno
bipolar: Guía para familiares
Aunque no
existe una cura definitiva para esta patología que traslada al
paciente de la euforia a la depresión, por ciclos, los
tratamientos actuales son muy eficaces y ofrecen al afectado
una buena calidad de vida.
Madrid, febrero 2007 (AZprensa.com)
La enfermedad bipolar, también conocida
como maníaco-depresiva, se debe a una alteración de los
mecanismos que regulan el estado de ánimo, que da lugar a
episodios de manía (euforia, hiperactividad, trastornos del
sueño y del apetito), que se alternan con fases de depresión
que pueden prolongarse durante varios meses. Precisamente se
llama enfermedad “bipolar" porque el ánimo oscila desde el
polo de la manía al polo de la depresión.
Durante los periodos sintomáticos, algunos
pacientes pueden sufrir, además, delirios y alucinaciones que
hagan necesaria su hospitalización.
Aunque por el momento no se conocen
métodos para su total curación, sí existen tratamientos que
permiten a los pacientes mantener una buena calidad de vida.
No hay que olvidar que el paciente bipolar que sigue un
tratamiento adecuado pasa un gran parte del tiempo
asintomático, pudiendo llevar una vida similar a la de
cualquier persona sin la enfermedad. No debemos caer en el
error de marginar a estos pacientes.
SÍNTOMAS DEL TRASTORNO BIPOLAR
En la fase de manía
pueden aparecer algunos de los siguientes síntomas:
irritabilidad, hiperactividad, disminución de la necesidad de
dormir, locuacidad, aumento de la sociabilidad, aumento del
impulso sexual, gastos excesivos e inapropiados, conducta
desordenada, planes irrealizables, ideas delirantes o
alucinaciones, desmesurada, valoración de sí mismo (aires de
grandeza), cambios emocionales rápidos e imprevisibles, o un
optimismo exagerado que lleva a tener conductas arriesgadas,
sin tener en cuenta las consecuencias.
Los síntomas de la fase depresiva
suelen coincidir con los de una depresión normal: falta de
ilusión, sensación de tristeza o vacío, baja autoestima,
dificultad para realizar las tareas habituales, ralentización,
falta de concentración, deseo de morir, molestias físicas,
ansiedad, insomnio o exceso de sueño, pérdida o exceso de
apetito, inhibición social o ideas de culpa o ruina.
¿CUÁNTO DURA CADA FASE?
Si no se trata, una fase depresiva puede
llegar a durar entre 6 y 9 meses, y la fase maníaca entre 2 y
4 meses. El adecuado tratamiento farmacológico permite acortar
bastante estos periodos así como el riesgo de recaída.
DETECTAR LOS SÍNTOMAS
Determinados signos y síntomas pueden
indicarnos que se acerca una crisis. Es lo que se conoce como
“pródromos”, y saber identificarlos puede evitar una recaída.
Los familiares tienen un papel crucial en reconocer estos
síntomas para comunicárselos al psiquiatra y poder poner
soluciones antes de que la crisis se desencadene.
Pródromos de depresión: El paciente
puede perder el apetito, aparecen alteraciones del sueño
(duerme mucho o, por el contrario, muy poco); está más aislado
que de costumbre; muestra pérdida de interés; está inquieto o
preocupado; bebe demasiado alcohol o consume drogas...
Pródromos de manía: No quiere tomar
la medicación; está muy irritable o excitado; hace gastos
excesivos e inhabituales; duerme poco; puede mostrar un
entusiasmo desbordado por proyectos o ideas que aparecen de
manera repentina; toma más alcohol o abusa de drogas; se
muestra impaciente, intolerante; habla mucho; presenta cambios
del estado de ánimo sin razón concreta. También es frecuente
que aparezcan cambios de carácter: personas generalmente
tímidas o introvertidas se muestran bromistas, habladoras y
exageradamente extrovertidas.
CUANDO EL PACIENTE ES MENOR DE EDAD
Si en un menor aparecen periodos de
irritabilidad e hiperactividad exagerada acompañados de mal
rendimiento escolar, dificultad para mantener la atención y
alteraciones en el sueño podríamos estar ante el inicio de un
trastorno bipolar. Debemos consultar con el pediatra que nos
orientará hacia el psiquiatra infantil si lo ve conveniente.
En el caso de un adolescente ya diagnosticado de trastorno
bipolar es deseable que lleve una vida lo más normal posible,
si bien debemos procurar evitar el exceso de presión y
asegurarnos de que sigue el tratamiento prescrito por su
psiquiatra y de que duerme lo suficiente para que se mantenga
relajado (8
a
9 horas es lo aconsejable, especialmente en época de
exámenes),
Si está integrado en un grupo de amigos,
puede salir por las noches, pero procurando que no pierda
demasiadas horas de sueño. Conviene recordarle que el alcohol
y las drogas son especialmente peligrosos para él ya que
pueden precipitar una recaída severa y que, por su salud, no
debe tomarlos.
Si sospecha que está empezando una fase de
manía o de depresión asegúrese de que toma bien su medicación
y consulte cuanto antes con su psiquiatra.
Los expertos recomiendan hablar con los
jóvenes, pero respetando siempre su intimidad. Es mejor una
vigilancia a cierta distancia, centrada en la detección precoz
de los síntomas.
CÓMO ACTUAR ANTE LAS IDEAS DE SUICIDIO
Las ideas suicidas son un síntoma de la
fase depresiva y su mejor tratamiento es la prevención. Si el
paciente dice que ha perdido las ganas de vivir o expresa
deseo de morir e incluso es capaz de imaginar un plan suicida
es necesario informar a su psiquiatra lo antes posible,
intentar no dejarle solo y evitar que tenga acceso a elementos
letales, como armas de fuego, objetos cortantes o
medicamentos.
Debemos mantener una actitud esperanzadora
y lo más tranquila posible; sobre todo, no hay que asustarse:
las ideas de suicidio son frecuentes en las depresiones, pero
desaparecen una vez se tratan.
CUÁNDO INGRESARLO EN UN HOSPITAL
En determinadas ocasiones es conveniente
ingresar al paciente, incluso de forma involuntaria, sobre
todo cuando existe riesgo de suicidio en la fase depresiva o
si presenta un episodio de manía grave y no tiene conciencia
de enfermedad. En estos casos, el ingreso debe ser autorizado
por un juez.
EL TRATAMIENTO MÁS ADECUADO
El trastorno bipolar es una de las
enfermedades psiquiátricas que cuenta con mayores recursos
para su tratamiento. Disponemos de medicación que frena las
fases de manía y ayuda a superar la depresión, reduce la
frecuencia de las recaídas y su intensidad.
El papel de los familiares es esencial
para continuar con el tratamiento. Debemos ser conscientes de
que los pacientes no pueden controlar por sí mismos sus
estados de ánimo y que es imprescindible que tomen la
medicación para evitar riesgos.
MOTIVOS PARA SER OPTIMISTA
Aunque todavía no se conoce curación para
el trastorno bipolar con un adecuado tratamiento es posible
mantener al paciente asintomático o con síntomas leves durante
largos periodos de tiempo permitiéndole llevar una vida casi
normal. Sin embargo si el paciente no sigue el tratamiento o
consume drogas el pronóstico es mucho peor.
Muchos artistas han padecido esta
enfermedad, lo que ha llevado a pensar a algunos expertos que
quizá esta enfermedad proporcione una mayor sensibilidad
artística. Van Gogh, Lord Byron, Virginia Wolf, Hemingway o
Tchaikovsky son algunos ejemplos de grandes personajes que
padecieron este trastorno.
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